La vida y los negocios han vuelto a una carretera que una vez estuvo marcada por los daños de la guerra. Pero incluso con la mejora de la seguridad, los afganos están desesperados por encontrar trabajo y desarrollo.

Las personas designadas por Trump para las gestiones diplomáticas hablan el lenguaje de los negociadores, y no dedican mucho tiempo a dar lecciones sobre derechos humanos o construcción de la democracia.