A lo largo de casi 70 años, muchos mandatarios estadounidenses han intentado derrocar al gobierno comunista de la isla. Esta vez parece distinto.

El líder venezolano apostó a que el presidente estadounidense no se atrevería a atacar. La llamada entre ambos, los ultimátums ignorados y una cadena de errores de cálculo desembocaron en una ofensiva que selló su destino.